| 2. Gran Noche |
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Aquel encuentro había resultado ser algo fantástico que no estaba en mis planes, fue algo tan sublime que cualquier descripción queda corta, al recoger mis recuerdos, quise dar media vuelta y salir corriendo para alcanzar a Linn nuevamente, y seguir charlando con ella, pero por otro lado, sentía que no debía ser tan intenso, ya que me gustaría conocerla mucho mas, y era posible que al buscarla tan rápido, se aburriera de mi. Al final, solo seguí caminando en dirección a mi hogar, mientras repetía en mi mente con una gran sonrisa en los labios una y otra vez la charla con aquella hermosa mujer. Al cabo de haber caminado unos 20 metros, me percate de una gran cafetería que se encontraba abierta, sabia que no tenia nada que hacer en mi casa y tenia un poco de hambre, así que decidí ingresar, el ambiente de la cafetería era algo agradable, la música sonaba bien y se alcanzaba a percibir un pequeño pero molesto olor a tabaco. Había 1 mesa ocupada por tres personas, 2 hombres y una mujer, en los cuales encontré rasgos que me parecían conocidos, pero no lograba dar con el lugar exacto, parecía como si a 2 de ellos ya los hubiese visto anteriormente, la barra se encontraba vacía y al otro lado de ella había una mesera con cara de muy pocos amigos, detrás una colección de por lo menos 100 botellas de alcohol de distinta marca y algunos discos que evocaban tiempos antiguos. Decidí sentarme en la barra, a esperar atención de la mesera, luego de unos minutos, se acerco a mi diciendo: - ¿Que vas a pedir amigo?- - Dame un café y unas galletas de coco por favor – conteste con toda la decencia posible. - Muy bien, enseguida lo traeré. – contesto la mujer con un tono muy autoritario. Mientras esperaba mi café, mire hacia le mesa ocupada por aquellos 3 personajes, para ver si podía lograr identificar a alguno de ellos, decidí quedarme lo mas quieto posible para no hacer ningún ruido y agudice el oído, para darme pistas con las voces o con su conversación. La mujer en la mesa, era algo callada comparada con los hombres, iba vestida con un abrigo de color negro, su cabello era liso y del mismo color que el abrigo, atendía la charla de la mesa con mucha atención, pero con poca opinión. El hombre que estaba a su lado derecho, era muy robusto, con una mandíbula ancha, ojos profundos y tenia porte de una persona intelectual, en su mano sostenía una copa con algo que parecía ser brandí, mientras opinaba de una manera algo particular en la tertulia. Por ultimo, el otro hombre que se encontraba ubicado al lado izquierdo de la dama, era un tipo muy bien parecido, con un alto sentido del humor pero muy reservado en sus comentarios, tenia el cabello hasta arriba del mentón, y una barba muy bien cuidada, su mirada, parecía que se perdiera en la mesa, como la de un niño que imagina tener un juguete cuando se siente aburrido. Estaba realmente concentrado en escuchar su conversación hasta que una mano un poco pesada se puso en mi hombro haciéndome saltar en mi asiento, voltee la mirada rápidamente para saber de quien se trataba, y vi a la mesera señalándome con su otra mano hacia una taza llena de café y un plato con 3 galletas. - Su orden señor – me dijo con una risita un poco molesta. - Gracias – conteste con tono terminante para hacerle creer que me encontraba de muy mal humor. El café se encontraba frió, y las galletas estaban rancias, pero no quise decir nada para continuar con mi atención en la mesa, al pasar unos 10 minutos, ya había terminado con gran esfuerzo mi café, y solo comí media galleta. - No debería pagar esta comida, estaba horrible y de todas formas seguí con hambre, no quise comer mas por el miedo a que me haga daño esas galletas – Pensé mientras llamaba a la mesera para pedir la cuenta. - Son 3000 – me dijo. - 3000? – le pregunte casi gritando. - Aja – me dijo, moviendo su cabeza de arriba hacia abajo una y otra vez. - ¡Pero es un robo! – conteste con gran indignación. - Debiste consultar los precios antes de entrar chiquillo – me dijo frunciendo el seño. - Yo lo pago Maria – escuche una voz muy gruesa que provenía de la mesa. - No amigo, esta bien yo lo consumí así que yo lo pago – dije mientras miraba a la mesa para saber quien había hablado. En seguida, el hombre robusto que se encontraba a la derecha de la dama, se puso de pie, y comenzó a caminar hacia la barra, se metió su mano en el bolsillo, mientras las otras dos personas se levantaban de la mesa y se dirigían a la salida. - con esto será suficiente ¿no Maria? – Le dijo a la mesera, mirando a la barra y poniendo unos billetes. - Si Jonas, cuídate – contesto la mesera con una sonrisa en los labios. - Ya nos veremos luego Maria, y tu amigo cuídate – contesto mientras volvía su mirada hacia mi y dibujaba una sonrisa en sus labios. - Lo haré, y gracias por todo – conteste con un poco de vergüenza por la situación. En seguida, el hombre cogió su abrigo de la mesa, se lo coloco y se dirigió a la salida a encontrarse con sus otros acompañantes, y los tres empezaron a caminar hasta desaparecer en la oscuridad mientras yo miraba al otro lado del cristal la escena. - Adiós, Maria – dije con tono fuerte y un poco burlón. - Eres bienvenido – me contesto ella mirando hacia la mesa vacía. Salí de la cafetería con la esperanza de encontrarme con alguno de ellos 3 de nuevo, pero no vi a nadie, las calles estaban desiertas y yo estaba en el barrio vecino de mi casa, casi nunca lo visitaba, así que no conocía a nadie. Emprendí nuevamente mi camino mientras pensaba: “que noche mas loca, primero hablo con una chica realmente hermosa, y después me pagan la cuenta, parece ser mi noche de suerte”. Llegue a mi casa y el día termino sin mayores contratiempos, solo me vestí con ropa adecuada para dormir, encendí el televisor para ver que estaban presentando, pero no vi nada interesante, así que cerré la puerta, me dirigí al baño, luego lave mis dientes y me acosté en la cama para descansar. |
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