| 4. Un Viaje Extraordinario |
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El ambiente que se sentía en el bus en ese momento era algo estresante y excitante al mismo tiempo, yo quería hablar con aquella chica del cabello negro, pero no sabia como empezar la conversación, para mi era muy importante saber por que razón se me hacia tan familiar, pero no sabia que decirle, además era muy bonita y por tanto los nervios se notaban a flor de piel, un solo movimiento inadecuado en mi cuerpo y era posible que me viera como un tarado desde su punto de vista, había que estar muy concentrado en no realizar ninguna mala acción o de lo contrario todo terminaría hay, además de eso, tenia que pensar en que decirle, era en realidad una situación muy incomoda. Mientras permanecíamos en silencio, a mis espaldas se desarrollaba lo que parecía ser mi salvación para hablar con aquella chica, pero yo no contaba con una pequeña sorpresa. - ¡Por que clase de idiota me tomas! – Escuche a un hombre gritando. - Aquí no por favor – respondía una voz muy femenina mientras se escuchaba el llanto de un pequeño niño. - ¡Vamos a tener un problema aquí y ahora! – seguía gritando el hombre. - No, aquí no que estamos en un lugar inadecuado y con mucha gente a nuestro alrededor – decía la mujer con la voz temblorosa. Por su puesto que mi compañera de asiento miro hacia atrás, y luego de ver la alteración tan irracional que sufría el hombre, me miro a los ojos como diciéndome. “Levántate de esa silla y ayuda a esa mujer”, al ver la mirada de mi acompañante, me dispuse a levantarme justo a “tiempo” para impedir lo que pasaría. - ¡Ya cállate! – decía el hombre mientras levantaba su brazo derecho con la palma de la mano abierta. La mujer se encogió de hombros mientras agarraba con sus brazos fuertemente a su hijo para que no sufriera consecuencias por lo que habría de venir. Al ver la escena tan “particular” que se proyectaba ante mis ojos, salte de mi asiento como una rana, estire mi brazo derecho y apreté fuertemente la mano del hombre mientras la torcía hacia el lado opuesto al movimiento común, mientras le preguntaba con voz muy calmada y pausada pero firme: - ¿Te crees muy hombre?. El hombre solo gritaba mientras flexionaba sus rodillas hacia el piso del autobús, pero entre mas gritaba, mas ganas me daban de apretarle y doblarle la mano. En ese momento miré a mi alrededor para contemplar el publico que seguía atento cada segundo con una atención indescriptible, unos se encontraban perplejos, otros me miraban y en sus ojos se leía la frase “bien hecho, sigue así”, pero la que mas me interesaba era la chica que estaba a menos de 2 metros, contemplando la bochornosa escena que se desarrollaba en ese momento conmigo como protagonista. Al desviar mi mirada al asiento donde se encontraba, me percate que ya no estaba, mire unos cuantos asientos mas adelante, pero tampoco la vi, me pareció algo realmente extraño, pero estaba muy concentrado en la ira que tenia contra el hombre que intento maltratar a aquella mujer y su hijo. Regrese nuevamente mi mente al momento con el hombre y me percate que aun estaba gritando de dolor, así que le pregunte nuevamente: - ¿Que pasa?, ¿te duele?, ¿no que eras muy varón? – pregunte con tono muy burlón. - ¿Por que no me dejas en paz? - gritaba aquel ridículo personaje. - ¿Por qué tu no dejas en paz a esa mujer?. - Eso no te importa - me recriminaba el hombre. - ¿Enserio no me importa? – le pregunte alzando la voz y torciéndole aun mas la mano. - ¡Ya, es suficiente! – escuche la voz de la mujer detrás del hombre. - Pero si este tipo te quería golpear, ¿por que no le damos primero a el?. - ¡No, yo lo amo y no permito que un aparecido le haga daño, te exijo que lo sueltes inmediatamente! – me decía la mujer mientras se ponía de pie dejando ver su cabeza por encima de la espalda del hombre. - ¿Seguirás permitiendo que este tipo te golpee? – le dije con un tono mas bien apenado. - Me gustaría que no me golpeara, pero no tengo otra opción – decía la mujer con inseguridad. - Muy bien, ustedes sabrán como hacen sus cosas – dije mientras soltaba la mano de aquel repulsivo personaje. Mientras aquel hombre se ponía de pie con una sonrisa un poco irritante en sus labios, me percate que mi acompañante salía de atrás de su espalda, con una sonrisa en los labios. El hombre cogió a la mujer y al pequeño, e inmediatamente se bajaron del autobús, que en ese momento se encontraba detenido en una parada, mi compañera se acomodo nuevamente en su asiento, y yo a su lado. Cuando el autobús se puso en marcha nuevamente, voltee mi cabeza hacia la chica, y al ver que aun tenia esa sonrisa en los labios le pregunte: - Oye, ¿que es tan gracioso?. - Nada – me respondió con voz baja mientras volteaba su mirada a mis ojos. - Entonces, ¿de que te ríes?. - No estoy riendo -. - ¡Jajajaja!, no me vaciles – le dije mientras reía, para parecer agradable. - Bueno, es que pienso que hiciste el ridículo con el tipo que se bajó – me dijo un poco mas seria. - ¿Enserio? – pregunte con gran intriga. - En realidad si – me contesto con una profunda pero aterradora sinceridad. - Ha – se me ocurrió decir, al caer en cuenta de la mala improvisación con la que empecé la charla. - Pero me agrada tu valor – dijo volteando nuevamente su mirada al vidrio para ver el paisaje por la ventana. En ese momento, mire a los demás pasajeros, los cuales yacían cómodamente en sus respectivos asientos haciendo de cuenta que no había ocurrido nada, después de dar una ronda completa a los pasajeros de aquel autobús, mire la hora y decidí decir: - Anoche estabas en aquella cafetería con esos dos hombres ¿no es cierto? . La mujer volteo su rostro rápidamente hacia mi y contesto: - ¿Me estas espiando? -. Yo me quede estupefacto sin saber que decir, mientras ella posaba sus ojos en los míos con una mirada fiscalizadora, después de lo que me pareció fue una eternidad, soltó una gran carcajada, yo por mi parte solo pude sacar una pequeña risita casi nula: - Hubieses visto tu expresión -. - Si – contesté saliendo del trauma -. - Tienes razón, estuve en la cafetería con aquellos hombres anoche, pero tu también estabas allí ¿o me equivoco?. - No, tienes razón...- conteste mientras preparaba mi siguiente pregunta. - Mucho gusto, soy Jenny – me dijo levantado su brazo en dirección a mi. - Un placer conocerte Jenny, mi nombre es AcerCaminger – contestaba correspondiéndole el saludo y con gran alivio, ya que sabia que estaba por buen camino para entablar una buena conversación. - Oye, Jenny, se por tu nombre que no te conozco, pero aparte de la cafetería anoche, me parece haberte visto en otra parte anteriormente, pero no se donde – le pregunte mientras soltaba su mano, con el animo de que ella su supiera la respuesta. - Mmmmmmmm, en realidad no lo se, veo tanta gente al día que es muy difícil contestarte eso – me dijo con el dedo índice en el mentón. Una vez mas había quedado con la incógnita, pero este parecía ser un buen viaje en autobús, muy fuera de lo común y por lo visto, prometía aun mas cosas por contar y por descubrir. |
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